jueves, 26 de mayo de 2011

Tirabeques



Su consumo ha ido en franco descenso, auque parece que en los últimos tiempos regresan silenciosamente. Son problemáticos a la hora de producirlos. Dan más trabajor que otras verduras y pasan de estar tiernos y buenos, a ponerse duros e incomestibles. Por este motivo, también muchos agricultores optan por no producirlos. Pero su suave y característico sabor merece la pena tanto sacrificio. En cambio a la hora de cocinarlos, sólo necesitan unos segundos de agua hirviendo. Me gusta su sabor, como me gustan sus nombres diferentes en catalán, pésol de sopa (guisante de sopa), pésol de garrofeta (guisante de algarrobo) i el más extendido tirabec.
Por suerte Maria Grau, agricultora activista anti-transgénicos se decide a cultivar tirabeques y otros productos delicatesen, como flores comestibles, diversas variedades de tomate, calabacín, etc. además de mi ocasional productora de Gallo del Penedés, ya que como, he manifestado en otras ocasiones, es Josep Llop quien me lo suministra.
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